Luis Manuel “Chacho” López, 19 de septiembre y una carrera contra el olvido

Es 19 de septiembre de 2018. Ha pasado un año desde la última vez que sentimos la vulnerabilidad a flor de piel. Todas las conversaciones que escucho, mientras transito por las calles de la Ciudad de México giran en torno al temor de que, una vez más, un terremoto nos sorprenda.

¿Qué aprendimos de todo esto? y vienen a mi cabeza muchas imágenes de solidaridad, pero recuerdo una con especial nostalgia, los miles de puños arriba durante la vuelta 19 del Gran Premio de México de 2017 en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Un momento enmarcado entre llantos, abrazos y ruidos de motor. Sociedad dispersa, homogénea en la tragedia.

Hoy no estoy en la oficina, como aquel 19, hoy me encuentro en una cafetería al sur de la ciudad para conversar con un icónico del periodismo deportivo. Su currículum es amplio. Empezó en este oficio 25 años atrás, trabajando para la redacción de El Heraldo de México, donde aprendió que enfrentarse a la hoja en blanco, al momento de escribir, es una actividad más ligada al arte que a la misma escritura.

Posteriormente involucró en importantes coberturas como Mundiales de Futbol y Juegos Olímpicos pero, sin saberlo, era la antesala de lo que realmente desarrollaría como su expertise: las carreras de autos, en especial las de Fórmula 1.

Luis Manuel López, “Chacho” como lo llaman generalmente, llega puntual e impecable a nuestra cita. Desde lejos lo veo bajar de una camioneta blanca, conectamos miradas y hace un gesto como indicando que todo está bajo control.

“Chacho” ingresa a la cafetería, nos saludamos, tomamos asiento e inicia la típica conversación, llena de preguntas entre desconocidos para romper el hielo. Justo cuando iniciaba con la entrevista la alerta sísmica comienza a sonar, el megasimulacro en la CDMX había empezado. Salimos del recinto, y sin quererlo, la entrevista da inicio.

¿Qué hacías el 19 de septiembre del año pasado?

“Estaba en Plaza Cuicuilco en el cine con mis hijos, todo se empezó a mover durísimo, y algunas lámparas comenzaron a caer. Me di cuenta que no sabemos qué hacer ante ese tipo de circunstancias. Después fui a buscar a mi otro hijo que estaba en la universidad”.

El megasimulacro había terminado, entre alertas de sismo provenientes de aplicaciones móviles que nos hacían pensar si estaba temblando o no, entramos una vez más a la cafetería para colocamos en nuestros asientos y poder continuar con la entrevista.

¿Cuál es la anécdota más entrañable que te pasó cubriendo Fórmula 1?

Te podría contar mil anécdotas pero sin lugar a dudas la mejor ha sido estar junto a los grandes campeones de F1. Desde que comencé tuve la oportunidad de ver a Ayrton Senna, Alain Prost, Schumacher, Raikkonen y hasta ahora con Hamilton.

¿Qué tan importante es México para la Fórmula 1?

Es importante no solo para la F1 sino también para el automovilismo en general. Aquí se corren carreras históricas como La Carrera Panamericana y existen muchos aficionados que respaldan todas estas actividades. Prueba de ello es que el GP de México es por tercer año consecutivo el mejor evento de carreras del mundo.

Si pudieras hacerle una pregunta a alguna personalidad de cualquier ámbito ¿Quién sería y qué le preguntarías?

Ufff, definitivamente le preguntaría a Michael Schumacher qué fue lo que dejó de hacer para llegar al punto que lo llevó a tener el accidente tan trágico que casi lo mata.

Además de cronista deportivo y analista de F1, Chacho también es un afinado periodista automotriz que ha manejando cualquier cantidad de vehículos de todo tipo.

¿Cuál es el mejor auto que has manejado?

El mejor automóvil que puedes manejar siempre es el que puedes pagar.

¿Cómo hablar de automóviles en una ciudad donde parece no poder circular uno más?

Se debe hablar integralmente, es decir, sabernos peatones, ciclistas o automovilistas y hacer acuerdos en conjunto para no polarizar la conversación hacia un solo lado de la problemática.

La entrevista termina, una ligera sonrisa se ve en el rostro de “Chacho”. El padre, el cronista deportivo, el analista de carreras, se despide de manera casi presurosa. Apenas se va y descubro que mi grabadora no encendió. Mi carrera para no olvidar apenas comienza.

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