Habían pasado ya algunas semanas desde que sentí un fuerte olor a gasolina en el auto. En un principio no le tomé importancia ya que pensé que solo era una cuestión de afinamiento. Además, usaba mi vehículo solo los fines de semana, por lo que siempre había motivo para posponer su revisión. Hasta que un día fue suficiente.

Era la noche de un domingo cuando me disponía a volver a casa. Ingresé al auto y me percaté que el indicador de gasolina estaba casi en reserva. Me pareció extraño ya que, cuando llegué, la aguja señalaba la mitad del tanque. Imaginé que había sido víctima de un robo de combustible. Bajé del auto y revisé la tapa de gasolina pero todo estaba en orden.

Me acomodé de nuevo en mi asiento un poco confundido. Encendí el motor, retrocedí para salir del estacionamiento y recordé el problema que había notado días atrás. Sí, hasta ese momento lo había olvidado por completo. Abrí la tapa del motor y me encontré una escena muy dolorosa: la poca gasolina que quedaba salía por el costado de una manguera rota.

Gracias a Dios conseguí un repuesto, la fuga se pudo controlar y el combustible me alcanzó para llegar hasta el grifo más cercano; sin embargo, me quedó de lección el no dejar pasar estos tipos de olores y revisar el motor cada vez que note algo extraño. Aquella vez fue una fuga en una de las mangueras, pero hay otros motivos por los que el auto puede emanar un fuerte olor a gasolina.

¿Tu auto huele a gasolina? Principales causas

Fugas en el tanque de gasolina

Es uno de los problemas más frecuentes. El tanque puede debilitarse por el paso del tiempo o presentar rajaduras o roturas por algún movimiento o golpe. Para descartar, fíjate si hay residuos o gotas de gasolina en el piso donde estaba estacionado tu vehículo o mira por debajo del auto y verifica que el tanque no presenta manchas o fugas de combustible. De encontrarse el problema, lo mejor es cambiarlo.

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Fugas en el tanque de gasolina

Desgaste de piezas en el inyector

Aunque es muy difícil que un inyector presente fugas, puede pasar que las empaquetaduras se secan y rompen -así como en los caños, por ejemplo-, lo que provoca filtraciones de gasolina. Para detectarlo, enciende el motor de tu auto y observa si el riel de los inyectores está húmedo o si el olor a gasolina es más fuerte al acercarte a esa zona. ¿Solución? Obviamente, solo debes reemplazar las piezas desgastadas por una nuevas.

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Inyectores

Filtración en mangueras

Tal y como me pasó. En este caso también fue por desgaste de las mangueras que pasaban por el motor y se conectaban al filtro de combustible. Sin embargo, las cañerías siguen por debajo del vehículo hasta el tanque y es posible que alguna se rompa por la suciedad, barro o golpes del camino. Por ello, revisa no solo las conexiones visibles en el propulsor sino también, una vez más, por debajo del auto. De existir fugas, se deben reemplazar por nuevos conductos.

Avería en el Canister

El canister es un recipiente cilíndrico que retiene y purga los vapores de combustible que provienen del tanque. Si está roto o tiene fugas -por alguna de sus conexiones- es probable que emane un olor a gasolina y la luz de check engine en el tablero se encienda. Lo recomendable es verificar de la existencia del problema a través de un escáner en un taller mecánico.

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No olvides revisar a fondo el vehículo

¿Olorosa ventilación en la cabina?

Dado que la toma de aire se encuentra cerca del motor, el sistema de ventilación del auto también puede ser un aliado para detectar fugas de combustible -o algún otro problema-. Al ingresar aire al habitáculo, este puede emitir un fuerte olor a gasolina que evidenciará un problema. Lo recomendable, muy aparte de llevar el auto al taller, es detener la ventilación para no inhalar el fuerte olor ya que puede producir dolor de cabeza y/o náuseas.

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¿Olorosa ventilación en la cabina?

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¿Te ha pasado alguna situación parecida con fugas de combustible?

¿Conoces de otros problemas que se puedan detectar por un fuerte olor a gasolina?